Analiza las tecnologías y los protagonistas que están cambiando la forma de hacer negocios.
Se sigue desarrollando tecnología que autentifica, encripta, monitorea, califica perfiles, acredita, valora veracidad, etcétera, pero los fraudes electrónicos siguen sucediendo. Así será por los siglos de los siglos mientras no logremos modificar un código muy específico: el humano.
¿Sabía usted sobre lo reportado por los bancos como el más nuevo e inteligente fraude a tarjetahabientes? Resulta que las prácticas de los amantes de lo ajeno han evolucionado; ahora ya no enganchan a los inocentes por el teléfono fingiendo ser familiares en problemas económicos, ni mucho menos diciendo a quien contesta el teléfono que ha sido ganador de una camioneta.
Ahora, dado que la clonación de tarjetas es muy común, llaman a nuestras casas con voces formales que se identifican como personal del área de seguridad de Visa o de algún banco, dan un nombre (falso, por supuesto) y hasta un número de identificación que piden al incauto anote, lo que le da confianza al que escucha al teléfono.
Teniendo la dirección del domicilio del estafado (lo que no es tan difícil de conseguir pues hay bases de datos disponibles, o incluso el mismo directorio telefónico), le preguntan si compró alguna cosa cara en otra ciudad hace X tiempo, a lo que por supuesto responderemos que no.
Entonces el estafador dice a su víctima en el teléfono que su tarjeta fue clonada y se ofrece a resolver el problema, brindándole un número de reporte.
Antes de despedirse, le solicita al “cliente” le confirme unos datos. Cuando lo tiene totalmente convencido, argumentando que necesita corroborar que la tarjeta en cuestión está en manos de su dueño, el estafador solicita al incauto le proporcione el número de la tarjeta, y cuando éste se los dicta el ladrón telefónico asiente, como confirmando que son correctos. Y al final, le pide voltear la tarjeta y dictarle los pequeños números de atrás (los más importantes).
Entonces se despide, deseándole a su víctima excelente tarde, y a comprar por internet se ha dicho.
Es el caso de ingeniería social hoy por hoy más exitoso. Cuando uno se da cuenta del robo es bastantes días después de efectuada la llamada, cuando llega el estado de cuenta, y no hay mucho que hacer.
Tenga cuidado con estos engaños; nunca hay que proporcionar información que las instituciones están obligadas a tener. Tenga presente en su mente cómo son las llamadas comunes de los bancos: siempre son ellos los que nos proporcionan los últimos cuatro dígitos de la tarjeta, no nosotros, y jamás nos solicitan desde el call center o el área de seguridad los dígitos de seguridad de la tarjeta.