On being a woman on the run family and tech
Resulta casi escalofriante la soledad en que los grandes consorcios estadounidenses han dejado a Google en su lucha por la libertad en internet en China. La única empresa que lo secundó en su protesta contra las políticas chinas fue GoDaddy.com, al declarar que no seguirá registrando nombres de dominio en ese país, pues las autoridades chinas le requieren la foto de los clientes. Por su parte, Microsoft, Yahoo y otras empresas de tecnología se han pronunciado a favor de la libertad en Internet, pero ninguna ha hecho un llamado directo a las autoridades chinas para que terminen con la censura.
No me sorprende: mientras que Google y GoDaddy.com facturan apenas poco más de 1% de sus ingresos totales en China, para la mayoría de las compañías este mercado no sólo es significativo en términos de ventas sino que es la sede de sus operaciones de manufactura o de sus proveedores.
Es extraño que Google no tomara en cuenta este pequeño detalle. Es muy ingenuo pensar que otras empresas de IT la secundarían y presentarían un frente común contra las autoridades chinas, cuando además Google es el motor de búsqueda más importante del mundo y, por tanto, un dolor de cabeza creciente para sus contrincantes.
Pero quizá los ejecutivos de esta empresa con sede en Mountainview, California, realmente se pasaron de ingenuos. El verano pasado, gracias a una acción concertada de la industria IT estadounidense, el gobierno chino desechó una ley que pretendía que los fabricantes de PC incluyeran un software de filtrado conocido como Green Dam en todos los equipos. Al levantarse públicamente como un defensor de la libertad de expresión y de acceso a Internet, Google creyó que estaría enarbolando una nueva batalla y que su noble causa tendría eco en una industria que no se concibe a sí misma sin el derecho a la creatividad y la exploración.
¡Qué decepción!
Google pasó por alto que al final del día pesan más los intereses económicos que las ideologías. Que el mercado chino es hoy el terreno en que se libran ambos tipos de batallas es un hecho, pero hay que saber hacerlo con sutileza. Ya los analistas se apresuran a señalar que Google podría verse en dificultades a futuro si pretende continuar operando en China. Después de su fracaso en las negociaciones con el gobierno chino, Google efectivamente cerró Google.cn y canalizó el tráfico a un sitio no censurado en Hong Kong. Aun cuando Google ha dicho que pretende mantener algunas operaciones de investigación y desarrollo en China, las autoridades pueden hacerle la vida pesada. En un mes expira su licencia de Internet y podrían no renovársela. Para Google, realmente la cosa se está poniendo en chino.