Los sucesos más importantes expuestos de manera crítica y amena.
Google introdujo la semana pasada a su oferta una pieza del rompecabezas que le hacía falta: un producto que entregara como servicio no sólo software, sino hardware a través de una suscripción. Aunque muchos administradores de IT están hartos de gestionar las PC en la organización… ¿más vale malo por conocido?
Desde mediados de junio estará disponible en España, Italia, Países Bajos, Francia, Reino Unido y, claro, Estados Unidos. Aunque aún no lo estará en América Latina, es bueno conocer de una vez de qué se trata, uno nunca sabe.
Lo que es un hecho es que organizaciones como corporativos, gobiernos, hospitales e incluso el sector educativo saben que el modelo de compra y administración de computadoras de escritorio no es sustentable en el largo plazo porque su ciclo de vida es corto y porque administrar su seguridad ha sido un dolor de cabeza.
La industria ha logrado avances en términos de automatización y simplificación cuando de administrar las PC se trata, pero a través de Chromebooks Google propone una alternativa para hacer de esta tarea no sólo algo más llevadero, sino barato.
Por una suscripción de $28 dólares mensuales por usuario, los negocios pueden obtener una notebook que corre el sistema operativo de Google, Chrome OS, para conectarlas a un sistema web de administración y soporte, desde la nube para los fanáticos del término. Además las organizaciones podrán reemplazar sus máquinas cada cierto tiempo.
El pago por la entrega y uso de Google Apps es por separado. Para los interesados, cuesta alrededor de $50 dólares anuales por usuario.
Como es de esperarse, Google promete que los usuarios tendrán menos preocupaciones para administrar las cuentas, los programas, las actualizaciones y por supuesto la seguridad. Pero aquí es cuando el dicho de “más vale malo por conocido que bueno por conocer” podría entrar en juego, no sólo por el típico riesgo de probar algo nuevo y diferente sino porque migrar de un modelo de gestión de PC de escritorio a uno en la nube, con pago de software y hardware incluido, no será algo tan sencillo como suena.
Y no será sencillo para muchas organizaciones que no usen internet como su plataforma central. Es por eso que América Latina no figura en el mapa de esta oferta, pues muchos estarán de acuerdo en que la mayor parte de sus organizaciones están lejos de poner a internet como parte central de su operación.
Quizá por eso muchos continuarán optando por el “malo conocido”, no porque sea malo en sí, sino porque hasta ahora es la única opción real en tanto internet no se posicione como una real por todo lo que implica a nivel presupuestario, cultural y legal.