Los sucesos más importantes expuestos de manera crítica y amena.
El otro día leí “Los contactos de Facebook son amigos que se han convertido en extraños; los contactos de Twitter son extraños que se han convertido en amigos”. ¿Qué tan cierto puede ser esto? No son “amigos” esos 835 contactos que tienes en tu Facebook ni mucho menos los 1,115 seguidores del Twitter… ¿o sí? Muchos dicen que el concepto de amistad se ha degenerado gracias a estas nuevas formas de interacción social, otros dicen que sólo se ha transformado. ¿Cuál de las dos afirmaciones será cierta?Son algo así como “puristas” los que defienden (o defendemos) que una amistad es aquella con la que tienes contacto dentro y fuera de las redes sociales. Les llamaré “adaptados” a aquellos que aseguran que han hecho grandes amistades en las redes sociales y probablemente sea cierto, quizá porque han desarrollado esa capacidad, quizá porque les conviene creerlo así.
No estoy seguro de querer meterme a ese debate, lo que quiero comentar es que hay diversas paradojas en este tema que no son tan simples de conceptualizar o de etiquetar.
Conozco a quienes dicen que han desarrollado amistades más profundas en Facebook que las del mundo físico. Hay quienes dicen que los amigos de dicha red social eran realmente eso hasta que comenzaron a interactuar en el mundo virtual y, finalmente, se han vuelto unos extraños. Hay quienes aseguran tener amistades genuinas con quienes algún momento fueron un montón de desconocidos en Twitter. Hay quienes no opinan lo mismo de sus seguidores o de quienes siguen en el sitio de microblogging.
A estas alturas está de más preguntarles si conocen o han oído hablar de personas que se han conocido por Facebook y se han casado.
Pero eso no es todo. En Asia se hicieron muy populares los servicios de “renta de amigos”. No, no me espanto, reflexiono sobre el valor de la amistad en el mismo tenor, en el de las interacciones virtuales.
Ya hay quien importó el modelo de negocios de sitios así a América, particularmente a Nueva York, en Estados Unidos. No se rompieron la cabeza, se llama Rentafriend.com. En el sitio web los “amigos” ponen sus anuncios y su tarifa por hora o por día. Algunos lo hacen gratuitamente y quien usa el servicio paga también los gastos del amigo rentado.
Ya había oído hablar de sitios web chinos en donde la gente contrata a un acompañante a un evento familiar. Esta necesidad surgió debido a que los jóvenes chinos de pequeños poblados emigraron a las grandes ciudades para estudiar en la universidad. La costumbre en muchas de esas comunidades es que los jóvenes se comprometan en una relación desde muy jóvenes, pero el compromiso matrimonial no es una de las prioridades de un estudiante universitario.
Debido a que la mayoría no tiene una relación de noviazgo en vías de consolidarse en un matrimonio, comenzaron a rentar acompañantes que son, literalmente, novios por un día. Ellos deben fingir ser la pareja de quien contrata el servicio para no transgredir las tradiciones culturales.
Aquello es una aplicación social porque hay una necesidad social qué satisfacer, no es sólo por diversión. En las grandes urbes este tipo de nuevos modelos de interacción podría ser más útil debido a los ya conocidos fenómenos de inmigración motivados por la falta de oportunidades en los poblados pequeños.
Sólo filosofando. ¿Qué otras cosas nos tocará ver?